¿Quién soy?

Gracias por llegar hasta aquí, espero que lo que te voy a contar sobre mí, vibre contigo y pueda ayudarte a encontrar lo que buscas.

Soy Jen, mi nombre yogui es Aria, almita creadora de Tribu Pranayama y en este espacio voy a contarte por que lo cree y sobre mí.

Este proyecto nace en una isla de Tailandia en 2017, pero nunca le había dado forma hasta que un día el mundo se paró y yo pude encontrarme.

Te cuento mi historia

En 2014 finalice mis estudios como intérprete de la lengua de signos, un mundo que me encanto. Me fascinaba el silencio que se creaba en una conversación en lengua de signos, donde se expresan tantas cosas y tantas emociones, se puede decir tanto sin pronunciar ni una palabra. Ahí aprendí que todo en esta vida, tiene su propia forma de comunicarse, solo hay que saber escuchar.

Justo ese mismo año hice mi primer voluntariado, en el campamento de refugiados del Sahara. Fue una experiencia increíble, algo que no puedo explicar con palabras, lo que sentí y viví, a día de hoy lo sigo guardando como un gran recuerdo. Esa experiencia fue la que planto en mí, la semilla de conocer mundo, de conocer otras realidades y de viajar de una manera alternativa. Así que empecé a investigar por mi cuenta.

En 2015 me fui unos meses a trabajar como aupair a Francia, quería probar la experiencia y a finales de ese año, decidí trabajar la temporada de invierno en pistas de esquí, en Andorra.

Lugar en el que había nacido, pero del que nunca me sentí parte de él. En su día mis padres emigraron a Andorra y allí nacimos mi hermana y yo, después mi padre enfermo y nuestra vida dio un giro de 360º, así que en 2004 decidimos mudarnos a una zona costera de España, donde obtendríamos calidad de vida y donde empezaríamos desde 0, una nueva vida.

Vivir esa experiencia en plena adolescencia (me pillo con 15 años, de edad) me saco de la zona de confort a una edad muy temprana y me enseño una valiosa lección: vivir una vida con sentido, con propósito.

Aprendí que cualquier día puede pasarte algo grave, y ya no puedas disfrutar de la vida. Mi padre se pasó media vida trabajando para pagar facturas, y un día de repente, ¡pam! un infarto cerebral, cambio su vida y la de las personas a su alrededor. Eso me enseño a vivir mi vida, como yo quería sin importar lo que los demás dijeran.  ¿Qué sentido tiene la longevidad sin felicidad?

Mientras escribo esto estoy escuchando Pachamama de Beautiful Chorus una canción super apropiada que habla de la libertad y la conexión con la madre tierra, lindas señales del universo.

Mi etapa nómada

Bien, te sigo contando: En 2016 tras terminar de trabajar la temporada de invierno, empezó mi etapa como “temporera”, trabajando, viajando y viviendo por diferentes países. Tenía muy claro que no quería una vida convencional, quería descubrir, viajar, experimentar e investigar. Además, ese mismo año me matricule para estudiar integración social a distancia, podía seguir formándome desde cualquier parte del mundo.

Me encantaba la vida nómada que llevaba. Adquirí mejoras idiomáticas, conocí a personas maravillosas, viví experiencias increíbles, descubrí diferentes lugares, culturas, filosofías y encima entre temporada y temporada de trabajo, podía viajar durante semanas y a veces durante meses.

Sin ningún tipo de ataduras, trabajando en lo que salía: hoteles, restaurantes, tiendas, barista (me encanta el olor a café y dibujar corazoncitos con la leche) y viajando todo lo que podía.

En 2017 tras mi viaje por Asia, empecé hacerme preguntas existenciales, empecé a investigar sobre el budismo, sobre la filosofía yóguica y la meditación. 

Aquí es donde empezó mi camino, donde conecte con ese slowliving, con esa sensación de plenitud y de conexión con todo.

Así que a la vuelta de mi viaje comencé a formarme en el maravilloso mundo del yoga y la meditación.

A pesar de vivir mi vida de la forma que yo había escogido, y de encantarme la forma en que vivía, había episodios en mi vida en los que me sentía mal y perdida, y no sabía por qué, sí tenía la vida que yo quería. Incluso a veces la situación me ha llevado a desbordarme, porque no sabía que me pasaba, ni cómo gestionar lo que me estaba pasando, ni mis emociones.

Con el tiempo (y después de pasar por trabajos malpagados y sin respetar el convenio del trabajo y mal gestionados) me di cuenta, de que a mi vida, le faltaba algo, algo que no me hiciese ir en piloto automático, algo que le diera esa chispa que me faltaba, ese sentido.

Fue entonces cuando el mundo se paró, mi mente encontró la calma y deje de lado mi vida nómada, viajando por todo el mundo para emprender un viaje, hacia mi interior.

Metaforfosis

Empecé a encontrar las respuestas que necesitaba tras realizar la formación de profesores de hatha yoga y meditación RYT200, en la escuela de Yoga Tao Center, en Vélez, Málaga. Donde me ensañaron lo que es el yoga en su esencia más pura y más profunda.

Ahí tuve mi primer contacto fuerte con la meditación, con todo lo que conllevaba. No solo era sentarse con los ojos cerrados, si no que abarcaba un mundo totalmente nuevo e interesante. Sabine fue mi maestra y mi guía en este camino. De ella aprendí todo lo que significa: MEDITAR.

Glev fue mi maestro de yoga y pranayama, me contagio su entusiasmo por la vida y me enseñó a que una vida simple es una vida más feliz. Te animaba siempre a hacer las asanas más complejas, y a ir siempre un pasito más, te ayudaba, a avanzar, siempre.

Hacíamos sesiones de coaching, meditábamos con mantras y malas, tocábamos temas de autoconocimiento, bienestar holístico, chakras, espiritualidad, karma yoga y también aprendí mucho sobre nutrición saludable.

Después seguí mi formación en Kundalini Yoga y Meditación con Harchand Singh y en Psicología Transpersonal, por la Asociación Profesional Española de Naturopatía y Bioterapia.

Aprendí más métodos y técnicas de meditación y de respiración y de gestión de emociones.

La psicología transpersonal es una combinación de las tradiciones espirituales de todo el mundo, que están integradas con los elementos de la psicología contemporánea. Para entender mejor la raíz del problema y acompañar de forma holística el tratamiento físico y psicológico de las personas.

La práctica del yoga y meditación, me cambio la vida para bien. Fue el inicio de mi camino de vida, el camino del autoconocimiento y mi conexión: cuerpo, mente y espíritu.  Ya no siento más esa insatisfacción o esa sensación de estar incompleta, ahora me siento en armonía y conexión con el universo. Para mí son un estilo de vida, una forma diferente de ver la vida, en donde cada día continúo formándome, aprendiendo y continuo con mi desarrollo espiritual y personal.

Mi trabajo es mi forma de ver la vida, es todas mis experiencias, es mi pasión, y va reflejar el amor que tengo a la vida y a todas las personas que forman parte de ella.

Mi trabajo como integradora social es colaboro con diferentes ONG y asociaciones. Un porcentaje de los viajes y actividades de Tribu Pranayama va destinado a dichas asociaciones.

Imparto talleres y sesiones terapéuticas online y presenciales, intentando transmitir esta filosofía de vida, como esa gran herramienta que te muestra día tras día, el camino de vuelta a casa. Porque la meditación y el yoga son la mejor manera de conocerse. Nos vuelve a conectar con las cosas que son realmente importantes, nos conecta con nuestra esencia, nos aporta salud mental y en consecuencia corporal, y nos ayuda a gestionar mejor las emociones, ya que también nos ayuda a entrar más fácilmente en estado de calma y paz. Nos hace ser más tolerantes, más pacientes y más dich@s. Nos ayuda a ser conscientes y a no vivir en piloto automático, si no a vivir una vida plena y en armonía con todos los elementos.

Tribu Pranayama es una forma de aprender a convivir en equilibrio y bienestar con nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestra mente.

Es mi pequeño templo y si os resuena también puede ser el vuestro.

Gracias por llegar hasta aquí y por leerme.

¡Namaste!